• Dra. Troncoso

¿Cómo los filtros de las redes sociales han destruido la autoestima de los jóvenes?

Actualizado: 5 de jul de 2019

Una paciente de 30 años, soltera, un poco rellenita, entra a la consulta y casi inmediatamente saca su celular, busca un selfie tomado con los filtros del Snapchat y me dice: “Quiero verme así, no debe ser difícil, después de todo, no estoy pidiendo parecerme a una celebridad, esta es Mi foto”.

Esta situación está convirtiéndose cada vez más frecuente, incluso hay estudios que sugieren que los usuarios de aplicaciones como Snapchat, Instagram y Facetune y redes sociales en general, tienen una mayor probabilidad de buscar cirugía cosmética, con la idea de lograr ese parecido con el “yo” de las redes sociales lleno de filtros (Chen, 2019).


Esto es preocupante desde dos puntos de vista. En primer lugar, los usuarios de estas aplicaciones tienden a ser jóvenes, principalmente entre los 20 y 30 años, pero también adolescentes altamente impresionables pudiendo conducir a un trastorno dismórfico corporal o “selfie dysmorphia”, término acuñado por el Dr. Neelam Vashi de Boston University Cosmetic and Laser Center. El trastorno dismórfico corporal produce una percepción irreal de la autoimagen, llevando a la persona que lo padece a obsesionarse con el cuerpo o una parte específica de él. Las personas pierden el sentido de la realidad y no entienden que su selfie no representa su verdadera apariencia, pudiendo generar frustración y baja autoestima en el individuo al verse al espejo o en fotos sin filtros.


En segundo lugar, desde un punto de vista como cirujano plástico, la apariencia lograda a través de filtros es probablemente imposible de lograr. Los filtros alisan la piel, eliminando manchas, arrugas y ojeras, pero también elimina surcos anatómicamente normales como el surco nasogeniano (surco de la nariz a la boca) y el tear trough (depresión en la parte interna del párpado inferior), rasgos que se encuentran hasta en los niños. Además, los filtros hacen lucir los ojos más grandes (un motivo de consulta absurdo de lograr) y de otro color, la nariz más pequeña, las mejillas más delgadas, y un largo etcétera que produce un look más bien caricaturesco. Sin mencionar que la cirugía plástica y los procedimientos cosméticos en general son un proceso que puede ser largo que requieren un tiempo de recuperación, muy diferente al instantáneo filtro de selfie.


Hace unos años las revistas de moda, la televisión y el Photoshop generaban inseguridad sobre la apariencia de los jóvenes, sin embargo, actualmente esta inseguridad la generan ellos mismos a través del uso de filtros y exponiéndose en redes sociales, donde cualquiera puede criticar su apariencia, sin poseer los mecanismos de defensa necesarios para ignorar comentarios negativos. No es una sorpresa que la generación Z reporta tasas de depresión y stress mayores que generaciones anteriores (American Psychological Association, 2019).


En 2014 en Inglaterra se describió el primer caso de “adicción a las selfies”. Desde entonces ha aumentado la demanda de rellenos (como el ácido hialurónico) y de toxina botulínica preventiva en jóvenes (The Guardian).


Si bien la cirugía plástica y el uso de procedimientos cosméticos como rellenos y toxina botulínica se han asociado a una mejoría significativa en la calidad de vida (ver mi primer artículo de blog), es importante pesquisar los pacientes que padecen de “selfitis” o trastorno dismórfico corporal, pues estos procedimientos lejos de ayudarlos pueden promover su trastorno. Finalmente quisiera hacer un llamado a los jóvenes de evitar el uso indiscriminado de filtros de selfies.


Saludos


Dra. Ekaterina Troncoso Olchevskaia - Una Cirujana Plástica Certificada

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Una Cirujana Plástica que entiende a las mujeres

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